Ya no me acuerdo si tus ojos eran marrones o negros, como la noche o como el día que dejamos de vernos. Pero haciendo un gran esfuerzo, aún veo tu mirada en cada espejo. Ya no me acuerdo ni de tu risa, ni de tu prisa por darme un beso. Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos, que vas echando de más lo que un día echaste de menos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario